Palestina vivió milenio y medio bajo una cultura islámica que unificó a la población, excepto a algunos pueblos judíos. Pero desde 1880 comenzaron a establecerse judíos europeos, impulsados por el movimiento sionista, que propuso el “restablecimiento” de una patria judía en Palestina, su “tierra prometida”. Pero como señalan recientes investigadores hebreos, todo eso es puro mito: Los judíos son los distintos pueblos del mundo que han practicado esa religión, no son un pueblo o raza con derecho a un territorio nacional, y niegan carácter histórico al gran éxodo, la esclavitud en Egipto y el gran reino de Israel (ver Shlomo Sand: "Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío", Israel Finkelstein y Neil Silberman: “La Biblia Desenterrada”). Parte de los palestinos actuales son los judíos que se quedaron y convirtieron al islam, tal como reconocía hasta 1929 Ben Gurión, futuro primer ministro israelí. En 1900, los judíos eran apenas el 7% de la población. Durante la colonización inglesa continuó la entrada ilegal de judíos, la compra o confiscación de tierras, bajo la promesa de crear un Estado para ellos. Tras la rebelión árabe del 36-39, las milicias sionistas desarrollaron una campaña de terror: los palestinos abandonaban sus aldeas aterrorizados. (Menájem Begin, primer ministro israelí: La masacre de “Deir Yassin... nos allanó el camino en el futuro”). Durante cuarenta años entraron a Palestina medio millón de judíos europeos y de otros lugares del mundo. En 1947, las ONU aprobó la partición: Los palestinos, con el 70% de la población y el 92% de la tierra, fueron reducidos al 43% del territorio. El resto fue entregado a los judíos, ya el 30% de la población. Jerusalén y Belén como zona internacional, por su carácter sagrado para varias religiones. Los judíos proclamaron el Estado de Israel, y tras la guerra que siguió, ocuparon el 70% de la totalidad de la tierra palestina, y empezaron a aplicar la limpieza étnica: más de 500 pueblos árabes fueron borrados y su gente masacrada u obligada a emigrar: unos 700 mil palestinos fueron expulsados de sus hogares. (Moshe Dayan, ministro de defensa israelí: “No hay un solo lugar construido en este país que no haya tenido población árabe con anterioridad”). Pero el pueblo palestino mantuvo la resistencia, bajo el liderazgo de Arafat. Tras la guerra de 1967, Israel ocupó Jerusalén, Cisjordania y Gaza: el 100% del territorio. El Consejo de Seguridad ONU exigió ”...la retirada del ejército israelí de los territorios ocupados durante el reciente conflicto” y el “respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de cada Estado de la región”. Pues la guerra ya no crea derecho territorial. Pero Israel hace caso omiso, y establece crecientes colonias judías en los territorios ocupados. En Cisjordania viven 200.000 judíos y 180.000 en Jerusalén Este. Han destruido cultivos, tomado tierras, derribado casas, controlado acuíferos (los colonos pueden consumir 40 veces más agua) y aislado los pueblos palestinos entre sí: Es el único lugar del mundo con dos tramas territoriales superpuestas, donde los muros, y las autopistas israelíes que comunican sus colonias, cortan los caminos de los palestinos, quienes pasan por túneles bajo degradantes controles militares.
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